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Nadar para Cristo: aprender a respirar

Al comenzar las Olimpíadas Tokio 2020 que habían sido pospuestas, ¿qué mejor persona para hablar del deporte y la fe que alguien que llegó al nivel olímpico en natación – clasificando en el pre-equipo para Madagascar en 2000?

Hoy se puede encontrar a Hasina Boulter enseñando natación en una escuela internacional cristiana en Filipinas. Ella es una de varias trabajadoras de OMF que han visto la conexión de su interés deportivo con oportunidades para compartir las buenas nuevas de Jesucristo.

Un inicio sorprendente

‘Yo, de hecho, le tenía miedo al agua cuando era niña’, me cuenta Hasina. Ella explica que un viaje a la playa a los 7 años terminó cuando una ola grande casi la arrastra mar adentro. Transcurrieron tres años antes de volviera al agua. Aun entonces, nos cuenta ella, ‘No lo hacía en serio’ y trataba de salirme de las actividades de natación. Las lecciones uno a uno mejoraron su confianza y su maestra de natación le sugirió que se uniera a un club de natación. ‘Después de eso, progresé en la natación’. Hasina dice, ‘Fui parte de mi primera gala al final de ese año.’ ¡Su esperanza era que no fuera la última! Quedó en penúltimo lugar, pero no se dio por vencida. Pronto llegó al equipo nacional junior.

Hasina resume el período diciendo, ‘mi vida solo incluía la natación’. Nadaba al menos una vez todos los días y tres veces al día cuando había competencias. 

Hasina llegó a representar a su país en los Juegos del Océano Índico y estaba en el equipo para las Olimpíadas del 2000 – ‘el mayor logro en [mi] carrera de natación’ – aunque ella no fue a las Olimpíadas.

A los 19, Hasina se mudó a Sudáfrica, pero solo nadó allí durante seis meses. ¿Qué cambió?

Para comenzar, el nivel de natación en Sudáfrica era más alto y su natación se estancó. Pero más importante es lo que dice Hasina, ‘Jesús llegó a mi vida’. Se convirtió en cristiana a los 15 y sintió un llamado al servicio. Cuando se mudó a Sudáfrica, fue una oportunidad para iniciar de nuevo y enfocarse en conocer más a Jesús.

Quítalo tú

Tal vez suena como la historia clásica de deportistas cristianos que sienten que su fe y su deporte riñen entre sí. Pero Hasina explica que no fue así para ella.

Ella le pidió a Jesús que la guiara y cada vez más se percató que había más vida que la natación competitiva. No le fue fácil entregárselo a Dios, pero tenía mucha presión, recuerda Hasina. ‘Es una presión fuerte para mis padres, mis entrenadores y mi país.’ Así es que le dijo a Jesús: ‘Por favor, quítalo tú, Señor. Te entrego mi natación. Si tú me lo devuelves, estará bien. Pero yo ya terminé con ello.’

Hasina dejó la natación. Pero no por mucho tiempo.

Un nuevo logro 
Hasina ahora pasa mucho de su tiempo en la iglesia en lugar de en la piscina. Allí conoció a Tanya y se hicieron buenas amigas. Enseñaban juntas en la escuela dominical, pero Tanya también amaba la natación. Para no hacer larga la historia, juntas abrieron su propia escuela de natación. Aunque Hasina estaba estudiando Relaciones Públicas, se dio cuenta que ‘no quería estar encerrada en una oficina’ y que prefería enseñar natación. Así es que, junto con Tanya, se entrenaron como instructoras de natación con Swim South Africa.

Hasina me cuenta que enseñar natación le dio una gran sensación de logro. De hecho, es algo que excede lo que sentía al recibir medallas o mejorar sus tiempos de natación. También dice que sintió que Dios le decía que esto podía ser una herramienta para él.

Una distracción

En los últimos cuatro años en Faith Academy, Hasina ciertamente ha tenido eso. Como supervisora del centro acuático, ha dado clases de natación, ha sido entrenadora de equipos escolares de natación y ha colaborado con la comunidad local y los ministerios cristianos para que hagan uso de las instalaciones.

Pero este no siempre ha sido el plan de Hasina. En la iglesia en Sudáfrica, Hasina conoció a Bruce. Se casaron y comenzaron a explorar las misiones y a capacitarse para servir juntos de forma intercultural. Luego, Bruce enfermó. El diagnóstico: cáncer de colon. Bruce partió con Jesús nueve meses después. Hasina comenta de ese momento ‘Yo pensé, Jesús, no iré sola. ¡Así, simplemente no voy!’

Dios tenía otras ideas.

Hasina prosigue, ‘A finales del 2014, el Señor me recordó el llamado que tenía para mi vida. Sí, Bruce, mi esposo había tenido su llamado y su servicio de este lado del Cielo había terminado. El mío, no.’ Así es que Hasina completó el curso de misiones que había iniciado junto a Bruce.

Y al finalizar el curso tenía la opción de ir a Francia, pero a ella le interesaba más ir a Asia. Emocionada tomó la oportunidad de hacer un viaje de corto plazo a Asia Oriental con OMF. Allí, Hasina dice: ‘Siempre se escucha que otros dicen “tal vez seas la única Biblia que la gente pueda leer” y que la gente muere sin tener la oportunidad de escuchar de Cristo y uno piensa para sus adentros, ‘¿Es en serio?’ Pero ahora realmente lo vi’, subraya Hasina. ¿Qué hacer al respecto?

Hasina comparte que su experiencia de corto plazo le mostró su necesidad de apoyar a los trabajadores de largo plazo que ya servían en el extranjero. Ella vio que servir como maestra podía ser una excelente manera de hacerlo. La Faith Academy le brindó justo la oportunidad que Hasina buscaba. Esta escuela internacional permite a muchos misioneros seguir sirviendo en el extranjero al brindar educación de alta calidad e internacionalmente reconocida para sus hijos.

Hasina recuerda: ‘Mi motivación más personal con esta academia es el poder discipular a los hijos de los misioneros’. Hasina explica que enseñar natación salva vidas y es un regalo que puede pasarse a otros. Sin embargo, todos necesitan aprender a nadar por sí mismos. Se alegra de poder ofrecer sus lecciones como parte del currículo en la Faith Academy y clases gratis a la comunidad, también. Pero Hasina dice que, más que nada, quiere ayudar a ‘los hijos de los misioneros a fijar sus ojos en el Señor y a crecer en su propia fe y no vivir a partir de la fe de sus padres’. 

De hecho, Hasina ve muchas conexiones entre la natación y su fe en Cristo. Ella dice, ‘Por encima de todo, yo le enseño a la gente a respirar. Antes que nada, [la natación se trata de] cómo respiras dentro y afuera del agua. Si no estás cómodo con la respiración, lo demás tampoco fluye. Y, ¿cómo respiramos? Con el aliento de vida, ¡Jesús!’ Mientras les enseña a sus estudiantes a respirar, ¡Hasina también quiere que descubran el aliento de vida!

Hasina encuentra que enseñar natación es una excelente oportunidad para escuchar. Cuando a la gente le cuesta estar en el agua y respiran frenéticos, a menudo es porque, como le ocurrió a ella, tuvieron una experiencia traumática en el agua antes en su vida. Entonces, explica ella, que la lección de natación ‘Se convierte en una sesión de consejería. ¿Qué ocurrió? Y lo platicamos y avanzamos a su paso.’ Ella ve esto como un reflejo de la mansedumbre del Señor, quien ‘Nos llama a todos pero conoce nuestras experiencias individuales, también’.

Además, ella puede compartir la otra gran verdad acerca de la natación – que en realidad se trata de flotar. ‘Si usted colabora con el agua, el agua es nuestro amigo. Debemos pensar que cada movimiento que hagamos, mejoraremos o que llegaremos más rápido al otro lado. Mientras más relajado esté, más rápido flotará y avanzará.’ Hasina llega a mostrar a Jesús, nuestro gran amigo que quiere que hallemos vida en toda su plenitud y en quietud.

En la comunidad

Hasina es la primera gerente de tiempo completo en el centro acuático Faith Academy. Esto le da más tiempo para encontrar maneras de abrir las instalaciones a la comunidad más amplia y a ministerios cristianos en Filipinas. Hasina me cuenta, emocionada, de varios bautismos en la piscina, incluyendo recientemente el de uno de los salvavidas filipinos. Además de las clases de natación, la piscina también es sede de capacitación para salvavidas (una fuente útil de empleos en verano y hasta de carreras para algunos estudiantes), fiestas de piscina para la comunidad local. Hasina sigue buscando maneras de bendecir a sus estudiantes y a la comunidad, también.

Al concluir nuestra entrevista, pienso en la verdad de las palabras de Jesús: ‘Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará.’ (Mateo 16:25). Hasina entregó la natación, solo para recibirla de nuevo, con mayores bendiciones para ella y quienes la rodean.

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