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Regreso después de una misión de corto plazo

Este es el fin de su viaje con Serve Asia… Esperamos que haya aprendido mucho, que haya sido estirado y usado por Dios durante su tiempo en Asia Oriental. Pero, ¿qué significará todo esto para el futuro? Nuestra meta para quienes participan en el programa de misiones de corto plazo con Serve Asia es que su participación sea una parte significativa del crecimiento de toda su vida como discípulos de Jesús. Esta página contiene información y ejercicios que le ayudarán a tomarse el tiempo para procesar su experiencia de misiones, comunicarlo a otros y, esperamos, encontrar una manera de integrarlo a sus planes para el futuro.

La mayoría de nosotros anticipamos el volver a casa luego de un viaje y esperamos que sea una transición fácil el volver a lo que nos es familiar. Sorprendentemente, volver a casa luego de una experiencia que potencialmente cambia la vida, puede resultar sumamente desconcertante. Si usted encuentra que el re-ingreso a su cultura natal es difícil, muy probablemente se deba a que usted fue expuesto a una manera de vida diferente con actitudes y valores que difieren de los de su país, con ello cambiando su propia perspectiva. Puede ser que descubra que su cultura lo confronta al haber cambiado su identidad y comprensión del mundo como resultado de su experiencia en el viaje misionero.

¿Cómo puedo integrar y experimentar el crecimiento con mi reingreso?

El primer paso es percatarse de lo que puede ocurrir en el reingreso. La mayoría de las personas pasan mucho tiempo capacitándose para la cultura nueva a la que ingresarán, pero le dan poco tiempo y atención a su retorno. Las expectativas juegan un papel clave en este tiempo de transición. Si usted imagina que habrá un tiempo de ajuste, creará el espacio y el tiempo para ello y será menos probable que se desanime cuando ello ocurra.

Algunas sugerencias prácticas:

  • Al llegar inicialmente: Duerma bien, coma una dieta balanceada y haga ejercicio. Esto le ayudará a combatir el cansancio por el vuelo en avión, el agotamiento y la apatía que puede sentir en los primeros días al volver.
  • Analice sus expectativas: ¿Cuáles expectativas tenía usted al ir y durante la experiencia? ¿Cuáles expectativas tiene usted ahora que regresó? Preste atención a cualquier disonancia que pueda sentir ahora que volvió y anótela. Observe cuáles valores y actitudes están cambiando.
  • Hable con otros: El coordinador de Serve Asia en su país de origen muy probablemente le invitará a asistir a un día o fin de semana para platicar. Sin embargo, también querrá platicar por aparte con los integrantes de su equipo u otra persona que haya estado recientemente en un viaje misionero. Puede hacer preguntas como: ¿Qué hiciste tú? ¿A quién conociste? ¿Cómo viviste? ¿Qué fue lo más fácil? ¿Lo más difícil? ¿Qué era divertido? ¿Qué era triste? ¿Qué aprendiste de Dios? ¿De ti mismo? ¿De la cultura y las personas a las que conociste? ¿Qué hiciste después?
  • Lea nuevamente su diario: Todos los días lea lo que escribió cada día durante varias semanas y pida a Dios que le recuerde las cosas que le estaba enseñando en esos momentos.
  • Ore: A solas, con otros o con un compañero de oración. Ore por las personas que conoce, la iglesia, unos por otros y las personas a las que les quiere contar su historia.
  • Hágase una auto-evaluación espiritual: ¿Me siento más cerca o más lejos de Dios? ¿Qué contribuirá a que crezca mi amor por Cristo? ¿Acaso necesito probar algo nuevo en mis devocionales? ¿Dar algunas caminatas largas en mi tiempo en silencio?
  • Pase un día en un retiro personal: Sea creativo y disciplinado. Recuerde que nuestra espiritualidad no se limita solo a un “tiempo productivo en silencio”. Dios está presente con usted durante todo el día.
  • Reflexione: Recuerde el éxito y los logros de su viaje de corto plazo y desarrolle una lista de dones y fortalezas que Dios le dio y afirmó. De igual manera, haga una lista de las debilidades y áreas en las que Dios se movió a pesar suyo.
  • Conviértase en un narrador: Aprenda cómo responder y no a detestar la pregunta, “¿Qué tal estuvo tu viaje?” Use varias palabras descriptivas y pregunte si pueden pasar más tiempo juntos compartiendo ambos de sus vidas. Para orientación acerca de cómo contar su historia bien, lea nuestros consejos en la sección Comparta su historia.

Manténgase involucrado

Esperamos que con su experiencia en Serve Asia, y con la revelación singular que le ha dado acerca de las misiones, se haya ensanchado su corazón por Asia Oriental.

Serie de vídeos 6 Maneras Esta serie de OMF explica las muchas diferentes maneras en las que puede continuar involucrado en el trabajo de Dios en el mundo. Abajo damos algunas sugerencias de las distintas maneras en las que puede elegir permanecer involucrado en las misiones ahora que está en casa, ya sea al ir (¡otra vez!), enviar, dar la bienvenida, movilizar, aprender u orar.

IR ENVIAR DAR LA BIENVENIDA
MOVILIZAR APRENDER ORAR

 

 

IR: Servir a Dios en una cultura diferente

De corto plazo a largo plazo

¿Ha estado desafiándolo Dios acerca de las misiones de largo plazo por su experiencia con Serve Asia? Si la respuesta es que sí, es importante dar algunos pasos concretos para no olvidarlo cuando vuelva al afán y corre-corre de la vida en casa. Hable con sus líderes de iglesia, familia y amigos para que le ayuden a orar y a pensar acerca de la opción de ir a una misión a largo plazo.

Asegúrese de recibir los boletines informativos de las misiones y de mantenerse en contacto con al menos un misionero que pueda resolver sus dudas. Quizá alguien de OMF a quien haya conocido en su viaje misionero con Serve Asia esté dispuesto a ello, ¿por qué no preguntarle?

Averigüe cuáles reuniones misioneras se llevan a cabo en su área. Es frecuente que OMF y otras organizaciones de misiones lleven a cabo eventos en donde pueden conocer y escuchar a misioneros y mantenerse informados acerca de las necesidades y situaciones relacionadas a las misiones.

Otra vez a corto plazo, o a largo plazo

Considere volver al campo, incluso podría liderar a un equipo de su iglesia o a grupo de estudiantes. Al haber ido ya una vez, usted estará en la posición ideal para ayudar a preparar a otros para tener una experiencia similar que les cambie la vida. Visite el sitio de OMF en Oportunidades para encontrar los listados más recientes de Serve Asia.

Alternativamente, tal vez quiera considerar algunas de las colocaciones individuales más largas con Serve Asia. Ir por 6 semanas a 12 meses es una oportunidad de sumergirse más en la cultura e idioma como una experiencia de aprendizaje. También recibirá apoyo y orientación espiritual y personal de parte de un misionero de OMF. Puede encontrar la información de colocaciones de 6 semanas-12 meses con Serve Asia en el sitio de OMF en Oportunidades.

ENVIAR: Envíe misioneros al animar o apoyar con logística o financieramente

Apoye a un misionero o familia misionera, tal vez a alguien que su iglesia ya apoya o a alguien que usted conoció durante su viaje misionero de corto plazo con Serve Asia.

Maneras de apoyar y animar:

  1. Apúntese para recibir sus cartas de oración, tómese el tiempo de orar y responder.
  2. Apúntese para dar apoyo financiero mensual.
  3. Envíe paquetes para expresar el cariño que incluyan algunos artículos del país de origen para sus cumpleaños, Navidad ¡o como regalo sorpresa!
  4. Envíe equipos de corto plazo para apoyar su ministerio y aprender información muy valiosa.
  5. De la bienvenida cuando vuelvan, escuche sus historias y ayúdelos a reconectarse con su cultura en el país.

DAR LA BIENVENIDA: Cuide y entable amistad con quienes vuelven por trabajo, estudios o una nueva vida

Hay más de 200 millones de migrantes alrededor del mundo hoy y 85 millones de ellos son de Asia Oriental. Acá hay algunas ideas de cómo darles la bienvenida a su país natal:

  1. Ofrézcase como voluntario para hablar inglés cada semana con un estudiante de Asia que está aprendiéndolo.
  2. Ayude en una clase de ESL (Inglés como Segundo Idioma) en su iglesia o en alguna cercana.
  3. Únase a un programa de ministerio internacional o grupo misionero en su iglesia u otro.
  4. Ayude con las tareas en un programa que ofrezca apoye a estudiantes internacionales.
  5. Sea voluntario en una agencia que ayude a refugiados en su ciudad a encontrar un hogar y a instalarse.

¿Sabía usted que…?

OMF International tiene un equipo global del Ministerio para la Diáspora que busca evangelizar y discipular a los asiáticos orientales que están dispersos por todo el mundo, viviendo lejos de sus países natales por trabajo, estudios o razones migratorias. El equipo trabaja en todo EUA, Europa y Asia junto a iglesias y otras organizaciones y tiene una amplia variedad de material evangelístico, recursos y capacitaciones disponibles. Entérese de más en la página de Ministerios para la Diáspora.

MOVILIZAR: Comparta la visión de la misión de Dios con sus conocidos

Pregunte si puede compartir de su viaje misionero en su iglesia, grupo en casa o grupo de jóvenes. Por favor, contáctese con su Coordinador de Serve Asia si necesita fotos, vídeos, guías de oración o libros, etc. para ayudarlo a movilizar a otros.

Luego de compartir acerca del país y el equipo que visitó, también puede animar a su iglesia o grupo en casa a que los “adopte” y los hagan el enfoque de su oración y futuros viajes misioneros de corto plazo. Para ayudarlo a guiar sus oraciones puede pedir que se anoten para recibir los correos electrónicos de oración que preparan los misioneros con los que usted trabajó, así como también visitar el sitio web de OMF International para leer las noticias e historias más recientes del campo.

APRENDA: Explore y estudie lo que Dios ha puesto en su corazón por las misiones

  1. Desarrolle y haga crecer su comprensión de la misión intercultural al asistir al curso Kairos o Perspectives, disponible en muchos países en el mundo entero.
  2. Asista a conferencias de misiones. Su coordinador de Serve Asia le podrá indicar los días en que se llevarán a cabo conferencias de OMF en su país natal. Estas son buenas oportunidades para conocer y platicar con misioneros de OMF cara a cara.
  3. Lea biografías de misioneros.
  4. Invite a misioneros de corto y largo plazo a visitar su iglesia para que compartan su historia.
  5. Lea revistas de misiones, estudios bíblicos y guías de oración. OMF International tiene una amplia variedad disponibles en la página de Recursos para la Misión (Resources for Mission).

ORAR: Comprométase a orar específicamente por un misionero, ministerio o grupo étnico

Haber pasado tiempo en el campo misionero le dio una perspectiva única de las necesidades singulares de las personas en el país que visitó en su viaje misionero. Use eso como su oportunidad para continuar orando por los lugares a los que fue y por las personas a las que conoció. Incluso podría hacer arreglos para reunirse con los integrantes de su equipo para continuar orando juntos.

Considere unirse a un grupo de oración OMF en su localidad y si no hay uno, ¡considere iniciarlo usted! Su Coordinador de Serve Asia puede darle información acerca de los grupos ya existentes, así como darle las guías de oración de OMF que le ayudarán a orar por las necesidades específicas del país o grupo étnico y los desafíos a los que se enfrentan.

Comparta su historia

Una de las mayores frustraciones de volver a casa es intentar explicar sus experiencias a su familia y amigos. Lo que hace lo hace particularmente frustrante es que las personas entienden las palabras que usted pronuncia, pero parecieran no entender el significado detrás de ellas. Las personas que alguna vez parecían cercanas, estrechamente cercanas, pueden parecer distantes y desinteresadas en lo que usted tiene para decir. En ese tiempo en el que usted más quiere platicar acerca de cuestiones profundas y significativas que han surgido repentinamente en su vida, aquellos a quienes usted quiere comunicárselo parecieran no poder entenderlo.

Sugerencias para comunicarse con otros

La meta de la comunicación es trasladar las ideas a los otros. Pablo dice en 1 Corintios 9:20-22 que él está preparado para ser flexible a fin de que a su audiencia le sea fácil entender a Cristo. De la misma manera necesitamos ser flexibles con tal de comunicarnos acertadamente con quienes no han experimentado lo que nosotros experimentamos. No han estado en donde nosotros estuvimos, por lo que tenemos que usar el lenguaje y las técnicas de comunicación para que les haga sentido a ellos.

  1. No anticipe gran comprensión de parte de las personas a quienes les habla, al menos no al inicio, de tiempo para que comprendan lo que usted dice.
  2. Para evitar confusión innecesaria, tome un poco de tiempo para pensar las cosas antes de compartirlas con sus amigos. Cuénteles que usted quiere usarlos como orientadores y que las ideas que usted comparte están en etapa de formación y que tal vez no les hagan sentido. Esto les quita la presión y sirve para explicarles la extrañeza de lo que usted describe.
  3. Explique que lo que usted está intentando comunicarles es difícil y que tal vez a estas alturas no se le ocurren las palabras correctas con las cuales comunicarse.
  4. Tenga cuidado de no sonar como que la falta de experiencia de ellos es la razón por la que no puede comunicarse, pues podría ofenderlos.
  5. Asegúrese de no sonar como si usted está tratando de hacerlos sentir culpables. Siempre hable en términos de lo que usted aprendió y cómo usted tiene que cambiar.
  6. Dado que no tienen marco de referencia para entender su experiencia, intente enmarcarlos a ellos en términos de experiencias a las que puedan relacionarse, es decir, experiencias compartidas en el pasado en su país natal.
  7. Cuando se comunique con otros trate de no ser crítico de la iglesia o de otros pueblos u organizaciones.

La pregunta que más escuchan al volver quienes van a viajes de corto plazo es, “¿Cómo estuvo tu viaje?”

Algunos lo preguntan como un formalismo al saludar, otros realmente quieren saber. Anticipar que las personas pueden tener distintos niveles de interés le ayudará a hacerse amigo de esa pregunta, en lugar de detestarla. Una manera de prepararse para los distintos grados de interés es tener unas respuestas largas y otras cortas para usarlas según le hagan la pregunta “¿Cómo estuvo tu viaje?”

El enfoque de extracto
Escriba una respuesta rápida, de unos 15 segundos (unas 30 palabras).

El enfoque comercial
Escriba una respuesta de 1 minuto, lo que invita al interlocutor a preguntar más (unas 110 palabras).

El enfoque de conversación con interés
Escriba una respuesta de cinco minutos. (¡Por supuesto, esta respuesta necesita anticipar el hecho de que en una conversación normal hay diálogo!)

El enfoque de invitado
Escriba un bosquejo para una charla o presentación de unos 20 minutos que le puedan pedir ya sea en el grupo de estudiantes universitarios o en una iglesia en casa. Use muchas historias cortas, principios que Dios le enseñó y que usted vio a Dios hacer en donde usted estaba. Evite hacer estereotipos de las personas y culturas de los lugares en donde estuvo.

Entérese de más acerca del programa de misiones de corto plazo de OMF

Descubra más recursos de viajes de misiones

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