De Japón a Camboya

Yuzo Imamura es el primer asiático en el cargo de director de campo para OMF Camboya y el primer director radicado fuera de la capital. Nos reunimos recientemente con él para conversar cómo es que su disposición al llamado de Dios para su vida lo ha llevado a compartir las buenas nuevas de Jesús en Camboya.

¿De dónde es originario usted y cómo es que llegó a Camboya?

‘Yo soy de Japón, crecí en un hogar que no era cristiano. Desde que me hice cristiano en la universidad, sentí que como cristiano japonés debía hacer algo por el pueblo asiático. Así es que mi visión era hacer algo para Dios, pero después de jubilarme temprano a eso de los 40 o 50. Hasta ese momento, mi plan era usar mi capacitación como médico para contribuir a la ciencia médica y apoyar el ministerio estudiantil en una de las principales universidades de Japón. Sin embargo, al concluir mi doctorado Dios me dijo que debía ir ya. ¡Me sorprendió! Luché con esa idea. Al final, tuve que rendirme ante Dios. Por ello, un año después mi esposa y yo fuimos a Singapur para estudiar la Biblia. Ahora quería usar mis habilidades médicas en el extranjero, pero Dios me mostró que ese tampoco era mi llamado.

Fui a Camboya con un grupo de seminario y mi esposa comenzó a decir, “Tal vez Dios nos está llamando a ese lugar”. Mi primera reacción fue, ¡No! Yo había visitado la mayor parte del sudeste asiático en dos años y Camboya no me llamaba la atención en lo más mínimo. Pero comencé a orar por la guía de Dios y él me dio tres visiones – (1) compartir las buenas nuevas de Jesús con los camboyanos; (2) enviar a trabajadores camboyanos interculturales a países vecinos; (3) invitar a hermanos y hermanas de países vecinos a Camboya para capacitación.

Así es que he estado en Camboya con OMF desde el 2003.’

¿Qué ha estado haciendo desde entonces?

Yo quería hacer trabajo como pionero abriendo iglesias, pero mi primera asignación fue en la provincia de Kratie ayudando a la primera iglesia iniciada por trabajadores de OMF a prepararse para la vida sin un misionero—el objetivo de todas las iglesias que abrimos.

Preparar a esa iglesia para el momento de nuestra partida nos tomó dos años y fue una experiencia que nos abrió los ojos. Dios nos enseñó mucho, así es que nosotros, mi esposa y yo, ahora hacemos trabajo como pioneros abriendo iglesias en el área rural, sabíamos desde el inicio qué cosas debíamos hacer y cuáles no.

Después serví como asesor a la fraternidad de iglesias de Camboya, la principal asociación de iglesias con la que trabaja de OMF. Así es que nos reuníamos frecuentemente con los líderes de la iglesia y los animábamos rumbo a la independencia. También fui el sub director de campo durante un año.

En marzo del 2020 asumí como director de campo interino, más o menos cuando se dio el primer caso de COVID-19 aquí. Vivo a unas siete horas en carro de la capital Phnom Penh, así es que la pandemia del COVID-19 me ayudó porque había más reuniones en línea y no tenía que viajar. De modo que soy director de campo durante la semana, pero los fines de semana sigo involucrado en una iglesia en casa y con el evangelismo local.’

Cuéntenos más acerca del trabajo de OMF en Camboya

‘El ministerio de OMF en Camboya comenzó en 1974 con cinco trabajadores. Aunque se les obligó a abandonar el país en 1975 por causa del Jemer Rojo, OMF siguió sirviendo a los camboyanos en los campos de refugiados a lo largo de la frontera tailandesa. En los siguientes años, varios miles de camboyanos fueron bautizados. En 1991, OMF pudo regresar al país. Desde entonces hemos estado involucrados en abrir iglesias, educación teológica, cuidado dental, cuidado de la salud, alfabetización, y trabajo estudiantil. Actualmente tenemos unos 60 trabajadores de largo plazo provenientes de 17 países distintos.

Nuestra visión es ver comunidades de discípulos que siguen a Cristo en cada aspecto de la vida y se multiplican por toda Camboya y más allá. Así es que no solo estamos extendiéndonos a los pueblos no alcanzados, sino también para ayudar a cada cristiano a seguir a Jesús en cada aspecto de la vida, no solo a los cristianos de domingo, sino a los cristianos 24/7.’

¿Qué ha cambiado en su tiempo en Camboya?

‘Cuando llegué a Camboya en 2003, me dijeron que no era seguro ir al dentista. Hoy, hay una variedad de opciones de dentistas y recientemente me colocaron dos implantes en una clínica local. ¿Qué cambió? Los colegas de OMF les han enseñado a los estudiantes de odontología en la universidad y elaboraron un libro de texto para los estudiantes y capacitaron a los catedráticos. Es tan solo una manera en la que OMF ha ayudado al desarrollo profesional de Camboya.’

¿Cuál es el mayor desafío para el ministerio aquí?

‘Las culturas de nuestros países de nacimiento son de ritmos muy rápidos. Amamos los resultados instantáneos y la efectividad es uno de nuestros principales valores. Sin embargo, la economía de Dios es diferente. El trabajo de la misión intercultural toma tiempo. Podemos ver que Dios usa nuestra ineficacia para su obra.

Por ejemplo, en mi primer viaje en Kratie, mi ineficacia ayudó a la iglesia a hacerse independiente. Los miembros gradualmente se dieron cuenta de que los extranjeros no podían entender plenamente el contexto y necesitaban ser ellos mismos quienes predicaran.

Necesitamos darnos cuenta de que los misioneros son, en realidad, personas débiles y ordinarias.

Reconocer nuestra ‘ineficacia’ nos ayudará a ser humildes delante de Dios y a confiar más en él para hacer su obra por su Espíritu.’

¿Qué lo emociona acerca de los próximos cinco años de ministerio?

‘Me emocionan tres cosas: primero, que en 2024 celebraremos el aniversario 50 de OMF Camboya. Será una gran oportunidad para hacer un recuento de nuestros ministerios y recordar la gracia de Dios. Segundo, la relación madura con la fraternidad de iglesias de Camboya. Hemos trabajado construyendo la iglesia de Cristo en Camboya. Queremos aprender de ellos acerca de la teología local y trabajar juntos para llegar a aquellos que todavía tienen que oír de Jesús. Tercero, trabajar por una organización interculturalmente amigable. Uno de nuestros valores en OMF es celebrar la diversidad en unidad. Suena muy bien, pero en realidad, es difícil de experimentar. Somos una organización internacional e interdenominacional. Sin embargo, pienso que necesitamos procurar más decididamente una comunidad del reino de Dios, para descubrir nuestra identidad en Cristo. En él no hay judío ni griego. No hay inglés ni japonés.’

¿Qué es algo que quisiera que los lectores recuerden acerca de Camboya?

La iglesia camboyana está creciendo. Por favor, ore con nosotros en este tiempo emocionante de oportunidad a medida que la iglesia en Camboya alcanza a más personas.

Recursos

  • Ore por Camboya
    Encuentre nuestra corta y sencilla guía de oración por Camboya, aquí. Le guiará por los 5 días de oración por el país, abarcando 5 temas principales. Puede usarla en su aparato móvil o tableta o descargarla e imprimirla para usarla en casa o en sus grupos de iglesia.
  • Lea más acerca de Camboya
    Explore el resto de esta edición de la revista Billions con enfoque en Camboya.
  • Entérese de más acerca de OMF Camboya
    Descubra más acerca del trabajo de OMF en el país.

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