El aprendizaje del idioma es ministerio

Luego de cinco meses estudiando en el Centro de Idioma y Cultura Japonesa de OMF había pasado más de 600 horas estudiando formalmente el idioma. Pero sentía que solo había tocado la superficie.

Siendo yo un misionero cristiano patrocinado, la tentación es considerar el aprendizaje del idioma como un obstáculo. Algo que tengo que «cumplir» para poder llegar a lo verdadero que es predicar y discipular. Aunque he llegado a entender que el aprendizaje del idioma toma tiempo y que no es tiempo desperdiciado. De hecho, es necesario.

Concluí que hay cuatro razones por las que debe tomar tiempo que los misioneros aprendan el idioma.

Es bueno sentirse humilde

Yo llegué a Japón con un poquito de orgullo. No lo sabía en aquel momento, pero allí estaba. Yo tengo una maestría en teología y tengo experiencia como predicador y pastor –ciertamente podría liderar un ministerio exitoso. Pues… cinco meses después mi japonés seguía siendo pésimo. Me percaté que en realidad no soy la gran cosa. No podía leer mi correo, no podía tener conversaciones significativas en japonés. Fue muy aleccionador. Con esta experiencia aprendí más de depender de Dios para todo.

Jesús lo hizo

Jesús no tenía prisa por iniciar su ministerio terrenal. Antes que comenzara, «Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente.» (Lucas 2:52) Jesús estudió las Escrituras y aprendió carpintería. Desde su infancia tuvo que aprender el idioma y cómo interactuar con la cultura de su día. Jesús pasó 30 años haciéndose humilde y aprendiendo; ¿acaso no es absurdo que los misioneros pensemos que podremos lograrlo con tan solo unos meses de capacitación?

Es más que solo aprender palabras

El idioma es la piel de una cultura que recubre la cosmovisión, los valores, etc. El idioma es la flor en la superficie, la raíz es la cultura que da vida a esta flor. El japonés es un idioma difícil, no solo por sus caracteres o gramática tan complejos, sino por causa de la cultura subyacente. Por ejemplo, la conversación cortés versus la casual, el silencio versus hablar, todo tiene que pensarse. El aprendizaje de todo esto toma una vida.

Muestra algo de nosotros

Los misioneros de OMF por lo general pasan los primeros cuatro años en capacitación –todo su primer período. Esto les muestra a los asiáticos orientales que amamos su cultura, que amamos su idioma, que queremos entenderlos, y que queremos escuchar el latir de su corazón. Nuestro deseo es compartir las buenas nuevas de Jesucristo, pero queremos asegurarnos de que vean que son sus buenas nuevas y no nuestras nuevas impuestas.

Aprender el idioma no es un paso rumbo al ministerio, es ministerio.

Tal vez está frustrado con el aprendizaje o la preparación para algo que usted quiere hacer. Recuerde, Dios está en el proceso, no solo en el resultado.

–Por AJ, un misionero de OMF

¿Orará por los misioneros en Japón?

  • Aprender el idioma y la cultura japonesa no es algo que los misioneros lleguen a sentir que concluyeron. Ore por perseverancia y ánimo para persistir.
  • Ore por los maestros de idioma en el Centro de Idioma y Cultura Japonesa (JLCC) de OMF. Ore que sean sabios y pacientes como maestros.
  • Ore que el cuidado que tienen los misioneros de aprender el idioma se comunique al corazón de los japoneses.

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