¿Los misioneros necesitan ser perfectos?

Lo que hay que tener

Hace varios años, cuando prediqué acerca de los requisitos para los ancianos a partir del libro de los Efesios, usé una ilustración de la novela de Tom Wolfe, “Lo que hay que tener”, que Hollywood después produjo en una película. El libro trata de los primeros astronautas de NASA y sus cualificaciones para servir en esos puestos de alto perfil y tan exigentes. En aquel entonces, EUA estaba gastando una fortuna en el programa espacial, por lo que NASA procuraba reclutar a los mejores candidatos, es decir a los que tenían “lo que hay que tener”. Comprensiblemente, se esperaba que los elegidos fueran los mejores y más brillantes del país y que representaran y sirvieran bien a los intereses estadounidenses en la carrera espacial. El punto que yo trataba de hacer en mi sermón era que así como los siete astronautas originales debieron tener “lo que había que tener” para sus puestos tan singulares, así Dios busca hombres y mujeres con lo que “hay que tener” para roles de liderazgo dentro de la iglesia.

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Por Mike McGinty

LLAMADO, COMPROMISO, CARÁCTER Y COMPETENCIA

Este concepto importante ha estado en mi mente frecuentemente al buscar movilizar candidatos con “lo que hay que tener” para servir como misioneros en campos extranjeros. Al participar en relaciones como orientador con las personas o parejas que están interesados en servir como misioneros, gentilmente indago en las áreas relacionadas con su Llamado, Compromiso, Carácter y la Competencia.

Este proceso luce muy diferente para cada persona al llegar a conocerlos a lo largo de varias llamadas en línea. La flexibilidad, qué tan enseñables sean, el carácter piadoso, la compatibilidad con los valores de OMF, la disposición a servir, la buena ética laboral, el respeto por la autoridad, la habilidad de trabajar en equipos están entre los muchos rasgos de carácter o “lo que hay que tener” que esperamos sea evidente en quienes quieren servir a largo plazo en Asia con OMF. Generalmente, estas cosas no pueden enseñarse, a diferencia de un idioma o de habilidades ministeriales particulares.

CONVERTIRSE EN MISIONERO

Los candidatos cualificados de esa manera tienden a destacar en el trayecto de llegar a conocerlos en el proceso de orientación, pero puede ser que haya varios obstáculos qué vencer antes de que salgan al campo o lleguen a su efectividad óptima. Estos obstáculos pueden incluir deudas considerables, trasfondos disfuncionales, brechas educativas, escasez de experiencia ministerial, una base mínima de iglesia en su país, crianza/educación de hijos, poca experiencia trabajando/viviendo/sirviendo en el extranjero, problemas de salud, falta de capacitación bíblica, comprensión inadecuada de las misiones y relaciones sin resolver.

Mi rol es trabajar con candidatos potenciales para ayudarlos a discernir estos temas y a enfrentar factores particulares que pudieran estar deteniéndolos, suponiendo que muestran los rasgos esenciales que buscamos en candidatos viables. Todo esto ocurre a lo largo de meses o hasta años antes de que sean trasladados al departamento de candidatos, que hace que cada potencial candidato atraviese un proceso de selección muy rigoroso.

Juntos servimos como equipo para facilitar el crecimiento y auto-descubrimiento en cada candidato, mientras que pedimos a Dios que identifique y equipe a quienes Él ha llamado a servir como obreros para Su cosecha. Anhelamos sus oraciones por estos potenciales misioneros nuevos. Aunque puede ser que tengan “lo que hay que tener”, es posible que tengan muchos desafíos delante.

NO HAY MISIONEROS PERFECTOS

No hay astronautas perfectos ni líderes de iglesia perfectos y, ciertamente, no hay misioneros perfectos allá afuera. Pero, por la gracia de Dios, él equipa a los que llama y estamos buscando a aquellos que son receptivos a ese proceso. Tal vez sea útil notar que el primer astronauta que NASA envió al espacio fue, en realidad, un mono, lo que es un buen recordatorio de que Dios puede usar cualquier cosa o a cualquiera para Sus propósitos eternos. Que tengamos mucha sabiduría para discernir esos temas y extendamos la gracia a donde se requiera.

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Mike McGinty vivió en Japón con su esposa, Rowena, durante 34 años sirviendo con OMF International en varios cargos ministeriales. Originalmente es de Texas, pero actualmente viven en el área de Denver, CO, en donde continúan trabajando para OMF equipando a trabajadores del evangelio para Japón. Si quiere saber más de Japón, visite el blog de Mike en: https://ippoipposteps.com/

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