El 15 de marzo marca un año de cuarentena comunitaria continua acá en la ciudad de Quezon, en el área metropolitana de Manila, Filipinas. Aunque extraño enormemente el visitar Iglesias y a quienes plantan iglesias, sus reportes me han animado. Mi situación me recuerda a la del apóstol Juan. En 2 Juan él le escribe a una iglesia que conoce bien. Su tercera carta animaba a un cristiano de influencia a quién él conocía muy bien. Cada carta termina con declaraciones parecidas:

Aunque tengo muchas cosas que decirles, no he querido hacerlo por escrito, pues espero visitarlos y hablar personalmente con ustedes para que nuestra alegría sea completa. 2 Juan 1:12 NVI

Tengo muchas cosas que decirte, pero prefiero no hacerlo por escrito; espero verte muy pronto, y entonces hablaremos personalmente. 3 Juan 1:13-14 NVI

Juan quería decirle más a esta iglesia y a este hombre. Pero se resistió a hacerlo por escrito. En su lugar, expresó su deseo por verse en el futuro cercano para continuar con la conversación personalmente.

Yo también prefiero hablar de cosas espirituales importantes en persona. Estar juntos nos permite conectarnos de maneras en las que se promueve una conversación significativa. En su segunda carta, Juan mencionó que uno de los resultados de dicha fraternidad es el gozo completo.

Comunicarse “de la punta de los dedos a los ojos” no es lo mismo que comunicarse cara a cara. Sin embargo, permite que se compartan noticias que llenan el corazón con agradecimiento y  alegría. El siguiente reporte ilustra esta posibilidad.

Forzado a repensar

El pastor James* está por iniciar una iglesia en un pueblo agrícola en las Filipinas. Es el tipo de lugar en donde pocos adultos hacían algo en línea y en donde las conexiones de internet son demasiado débiles para plataformas como Zoom.

Antes de la pandemia, veinticinco personas asistían a las actividades de la congregación. El virus llevó a la cancelación de todas las reuniones religiosas, forzando a James a repensar su ministerio. Usando el Messenger de Facebook comenzó a discipular a cinco familias y a unos pocos individuos. También los capacitó para liderar a sus hogares en devocionales, tiempos de oración y servicios de adoración. Como resultado, estos creyentes están profundizando su fe, sus familias han manejado la cuarentena de mejor manera  y el ministerio de la iglesia ahora llega a ochenta personas. Él testifica que el cambio en enfoque requerido por la pandemia ha llevado a más fruto en un año que en previos años de actividades normales.

Anhelando el día

Como se imaginará, me gustaría mucho visitar ese pueblo y hablar con James. Tengo muchos deseos de ver con mis propios ojos lo que Dios está haciendo. Pero, por ahora, eso sigue siendo imposible. Así es que continuaré usando los teclados y pantallas para comunicarme con él. Y seguiré anhelando el día en el que una vez más pueda visitar a las iglesias y a los que las plantan.

–Andy Smith

¿Orará usted por las Filipinas?

  • Dé gracias por el pastor James y los líderes de la iglesia en toda Filipinas que se han adaptado tan bien a los cambios del año pasado y han ayudado a sus congregaciones a permanecer fuertes en el Señor. 
  • Alabe a Dios por todas las nuevas personas que están conectadas con la iglesia del pastor James, ore que puedan continuar creciendo como seguidores de Jesús.
  • Ore por el gozo de la renovada fraternidad cara a cara que sucederá pronto y por sabiduría acerca de cómo trasladar al futuro las lecciones de la iglesia en tiempos de pandemia para que la iglesia pueda seguir creciendo.

*nombre cambiado

Andy Smith ha servido como el Coordinador Internacional para la Evangelización durante los últimos años. Anterior a eso, se dedicó durante 16 años ha plantar iglesias, entrenar y capacitar a otros líderes o equipos de plantación de iglesias en Filipinas. También comenzó a cooperar en la organización de capacitaciones a lo largo del Este de Asia, antes de llegar a su rol actual.

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