Nunca hubiera imaginado hacer un viaje misionero. Nunca fue parte de mi plan, ya que estaba muy cómodo en mi casa. Quería tener el control de mi vida y hacer las cosas que yo quería. Mudarme a otro país para compartir el evangelio era lo ultimo que tenía en mente. 

Pero todo eso cambió cuando fui a un viaje de dos semanas al sur de Tailandia con mi iglesia en el 2017. Dios cambió mi corazón, él me permitió ver y conocer a personas que nunca habían escuchado acerca de Jesús. Además, vi la necesidad de más obreros para el evangelio. Fue una decisión difícil, pero seis meses después ya estaba de vuelta en Tailandia. 

Los primeros meses en Tailandia fueron emocionantes. Todo era nuevo. Fui parte de un equipo más grande junto a otros voluntarios de Serve Asia en Chiang Mai por un mes. Cuando llegué a la ciudad, pude encontrar rápidamente una casa entre la comunidad local. Comencé a servir en el ministerio con niños y plantación de iglesia, aprendí el idioma con un tailandés y disfruté las comidas locales. 

Pero el sentimiento emocionante de los primeros meses, lentamente se convirtió en temor, debido a que aprendía lento y no podía hacer las cosas básicas en el lugar. Soy introvertido, así que ir a mercados y luchar por hablar fue abrumador y un verdadero desafío. Me sentí perdido, estando ahí como “misionero” pero incapaz de presentarles el evangelio en su propio idioma. Pero con el tiempo, Dios me guío y creó oportunidades para que pudiera conectar con los tailandeses de diversas maneras. 

Me involucre con varios ministros, como plantación de Iglesias, deportes, ministerio con estudiantes, ministerio con niños y la enseñanza del inglés. Todos eran diferentes entre sí, pero todos me abrieron los ojos para ver que misiones no se trata solo de plantar Iglesias; hay muchos roles necesarios. Mis habilidades como diseñador gráfico también fueron útiles a la hora de crear panfletos y afiches para eventos. 

Estar en un lugar donde no podía hablar el lenguaje local fluidamente, me recordó al versículo en Colosenses 4:5-6. “Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno.”. A veces, cuando no tenía las palabras suficientes para hablar, Dios me recordaba que é trabaja a través de todo tipo de interacciones, las cuales pueden guiar a conversaciones sobre el evangelio. 

Hice muy buenos amigos durante mi tiempo en Tailandia. Mi equipo se transformó en mi familia, otros voluntarios de Serve Asia fueron personas que me alentaron constantemente y los amigos tailandeses se convirtieron en amigos para la vida. Cada adiós fue desgarrador. Pero a pesar de que cada uno siguió su camino, mi consuelo es que Dios cumple sus promesas y sigue obrando en el lugar, esté yo presente o no. 

Ahora que mi tiempo de servicio terminó, tengo una confianza más profunda en Dios. Confío en que Dios siempre provee y sé que sus planes siempre son mejores que los míos. Así como no sabia que Dios me llevaría a un viaje misionero, así también no sé cuáles son sus planes para mi futuro. Por ahora quiero prepararme para cuando Dios vuelva a enviarme; tengo el presentimiento de que será cuando menos lo espere. 

Por favor, ora conmigo por los amigos tailandeses y por los cristianos locales, para que sigan mirando a Jesús. 

Ora por los no cristianos, para que puedan encontrar e amor que solo Jesús provee.

Ora para que los cristianos podamos aprovechar cada oportunidad que se nos presente, para exaltar el nombre de Jesús. 

Kevin Leung

Start typing and press Enter to search