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Dejé Tailandia a fines de marzo, pensando que solo estaría en Singapur por una semana, pero debido a la pandemia mundial, no pude regresar a Tailandia.

Aunque no puedo estar ahí en persona, Dios me ha dado nuevas y creativas formas para servirle, ¡incluso a la distancia!

Por la gracia de Dios, aún puedo continuar mi tiempo de servicio con OMF a través de varias plataformas virtuales. Desde abril, he estado conectándome con el ministerio de Niños de Tercera Cultura y aún puedo enseñar un grupo de danza y teatro cada semana. Mis mentores también me han conectado a un grupo cristiano de mujeres tailandesas, quienes me enseñan el idioma dos veces a la semana. Desde a mediados de junio en adelante, he estado un poco más ocupada ya que mis mentores están involucrados en el Ministerio Sattha y han organizado un equipo de oración internacional. Este equipo de oración es el remplazo de la reunión del equipo deportivo anual que ocurre cada julio (el cual se ha cancelado por el COVID-19).

Sobrellevando estos tiempos

He tenido varias decepciones, además de estrés y ansiedad estos últimos dos meses. Al igual que la mayoría, esperaba que este año fuera completamente diferente. La anticipación y la emoción de participar en ministerio transcultural en Tailandia, se derrumbó con un gran cambio de planes, seguido de muchas decepciones.

Sin embargo, al mirar atrás, puedo ver cómo Dios ha sostenido mi mano en todo momento. Dos semanas antes de que viajara a Singapur, pasé una semana en el sur de Tailandia junto a mi familia anfitriona, rodeada por la playa y ¡una vista impresionante del mar! Estuve ayudando en la semana de educación en el hogar (una semana en la que se organizan y se planifican clases para que los niños misioneros que son educados en casa, experimenten un entorno de aprendizaje en el aula). Pude conocer a otros dos maravillosos obreros de corto plazo de los Países Bajos, ¡y muchos niños encantadores! Además, mi última semana en Tailandia, estuve en Bangkok con otras dos obreras de OMF (Michelle y Cherlyn). Fueron tremendas anfitrionas y excelentes amigas. ¡Inspirada por las increíbles habilidades de acuarela de Michelle, comencé a interesarme en la acuarela durante mi tiempo allí!

Al regresar a Singapur, he podido estar con mi familia durante el encierro y estoy muy agradecida de eso… Recién hace muy poco mi padre volvió a Indonesia para continuar con su trabajo desde allá. Conectarme y reconectarme con amigos ha sido muy conveniente este tiempo, el internet y los medios digitales son otra cosa por la que estoy agradecida. Con amigos que se acercan, me preguntan cómo estoy y oran por mí, mi salud mental y física ha mejorado.

Además de pasar tiempo con familiares y amigos (virtualmente), pintar y ver películas me ha ayudado a aliviar el estrés y la ansiedad. Y durante el día y la noche, aparto unos minutos para estar quieta ante Dios, ya sea orando, leyendo o escuchando. En estos tiempos inciertos, sé que puedo apoyarme en un Dios constante y fiel.

¿Cuáles son algunas formas de lidiar con el estrés y la ansiedad? ¿Cómo sueles pasar tiempo con Dios?

–Tricia, Serve Asia Worker

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