Muchos me han preguntado cómo es posible hacer misiones en este tiempo, si no podemos salir de nuestras casas. Es en los momentos de crisis donde nuestras ideas afloran y esta puede ser una gran oportunidad para ser creativos.

Como OMF creemos que hay seis formas en las que podemos alcanzar el mundo de Dios: aprender, orar, ir, enviar, dar la bienvenida y movilizar. Pero hoy quiero enfocarme en una en particular: el envío. Cuando hablamos de enviar nos referimos a cómo podemos ser participes de la misión con nuestros recursos (materiales, monetarios, humanos, etcétera) pero también a través del cuidado pastoral y espiritual que podemos proveer a los misioneros que enviamos. No se trata solo de comisionar a alguien para que vaya a compartir las buenas nuevas en otro lugar, sino de sostenerlo y apoyarlo en el tiempo.

La pregunta es, cómo puedo apoyar al misionero en estos tiempos de pandemia global. Aquí te comparto algunas ideas que puedes poner en práctica:

1. Infórmate por la situación del país en el que se encuentra

Si el COVID-19 llegó a tu país, significa que también alcanzó al país donde se encuentra el misionero que apoyas. Informarse a través de las noticias o sitios confiables sobre la situación que se vive en la ciudad donde se encuentra, es una muy buena forma de preocuparse por el misionero y su familia. Cuando conocemos y nos informamos de forma responsable, podemos orar mejor por ellos y movilizar a otros a hacerlo.

2. Mantener una comunicación sana

Pero aunque leas todas las noticias y te mantengas al tanto de la situación, la mejor forma de saber cómo la pandemia le afectó al misionero, es preguntándole directamente a él. ¿Hace cuánto que no le envías un mensaje por las redes sociales? Así como nosotros nos sentimos preocupados y con temor por la situación sanitaria, ellos también. Y en momentos como estos, necesitan saber que son recordados por el cuerpo de la iglesia local.

Para muchos obreros que están en el campo, sus actividades se vieron pospuestas o canceladas y han tenido que buscar formas diferentes de llevar a cabo sus tareas diarias. Pregúntales de qué forma puedes orar por ellos y ánimalos con tus palabras.

Cuando te comuniques con ellos, considera la diferencia horaria y sé paciente en esperar una respuesta. Así como tú, también se están ajustando a la vida en cuarentena.

3. Preocúpate por su familia en el país de orígen

Padres, abuelos, tíos y tías; todos han dejado a algún familiar en su país. Una forma práctica de mostrar cariño y apoyo, es prestando atención a la situación de los familiares del misionero que se encuentran cerca tuyo. Los misioneros pueden estar preocupados por cómo están enfrentando esta crisis sus familiares, especialmente si hay personas de riesgo y con enfermedades crónicas. Comunicate con ellos, llámalos o envía a través del correo la ayuda que necesiten. Orar por ellos y acompañarlos a la distancia, es también una forma de apoyar al misionero.

4. Da de lo que tengas

Esta crisis sanitaria también ha significado para muchos una crisis económica. Pero la generosidad no se trata solamente de dar cuándo me sobra o tengo mucho, sino también de dar cuando tengo poco, como la viuda pobre de Lucas 21.1-4.

Al principio de este artículo mencioné que estos tiempos de crisis nos llevan a ser creativos. Pídele a Dios que te guíe y te muestre cómo puedes dar y apoyar con lo que tienes, al misionero y su familia. Ya sea nuestros dineros o recursos materiales, siempre hay algo que podemos dar.

5. Ora, ora y no dejes de orar

Aunque ya mencioné a la oración en cada punto anterior, no podemos pasar por alto que la oración es y será una de las prácticas más necesarias en la misión. Ora por el país donde el misionero está, ora por él y su familia. Ora para que Dios provea lo necesario. Ora por sanidad y por salvación. Ora, ora y no dejes de orar.

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