El coronavirus se ha esparcido rápidamente en Reino Unido. Hace tan solo unas semanas aún nos reuníamos en la iglesia, aunque  sin darnos la mano y sin abrazarnos, pero de igual forma nos podíamos encontrar.

Sin embargo, desde el 18 de marzo, las iglesias detuvieron toda actividad presencial y comenzaron a realizar los servicios de cada domingo por internet. Todos los pub, restaurantes y cafeterías también se cerraron. El cambió fue muy rápido.

Yo también me vi forzada a cancelar todas las reuniones y los estudios bíblicos. Aunque no he podido ver a ninguna persona con las que usualmente me junto, he hablado con todos a través de Skype o Messenger u otro tipo de teconología.

Tristemente, uno de los resultados de la crisis actual ha sido el comportamiento errático de algunas personas. A un grupo de amigos les gritaron y les atacaron en la calle. La gente comenzó a entrar en pánico al comprar en los supermercados. Nunca antes había visto una fila tan larga en el supermercado a las 6 am.

La mayoría de los estudiantes japoneses y algunas familias japonesas han regresado a casa.  Y yo me comencé a preguntar cómo podía llevar a cabo el ministerio, si no me podía encontrar con ningún japonés. Frente a mis ojos se desvanecía toda oportunidad para hacer mi ministerio, o eso parecía.

Mudarse a lo digital y aprender a recibir

No obstante, creé un grupo de LINE (una aplicación similar a Whatsapp) con algunas mamás japonesas que venían a mis reuniones y a los estudios bíblicos. Las llamé a las 10:30am de un jueves y siete mamás se unieron a la conversación. Fue un buen tiempo para compartir nuestros temores y preocupaciones acerca del virus. Al final de la llamada todas sonreímos por el alivio de ver que todas estábamos bien en ese momento. Disfrutamos nuestra conversación y nos reimos mucho.

Antes, cuando organizaba las reuniones y los estudios bíblicos, siempre me encontraba ocupada. Raramente tuve tiempo de conversar con ellas en los dos años desde que comencé a organizar estar actividades. Ahora estoy disponible para hablar de forma más profunda y una a una, a través del teléfono. Cuando terminé la llamada en LINE, orando a Dios, pude ver que muchas de ellas se sintieron aliviadas al escuchar la oración.

Le pregunté a tres estudiantes si querían hacer un estudio bíblico online. Comencé con un estudiante esta semana y cuando terminamos, le pregunté si quería continuar la próxima semana también, a lo que respondió con un “mmmm…”. Por un momento pensé que no le gustaba la idea, pero luego me dijo que no solo quería una, sino tres veces por semana. Ya que todas las actividades se han cancelado, tengo suficiente tiempo para hacerlo. “¡Quiero conocer más a Jesús! Gracias, Hiromi, por pasar tiempo conmigo”, me dijo el estudiante.

Vine a Reino Unido a compartir del amor de Dios, las buenas nuevas de Jesús con los japoneses que viven aquí, lo cual he podido hacer. Pero este tiempo en el que no puedo salir a encontrarme con personas, he aprendido a recibir de Dios.

Mi ministerio habitual parecía que se detuvo, pero puedo ver que Dios ha comenzado a obrar en los corazones de las personas de diferentes maneras en medio de esta caótica situación.

Hiromi Soma

Ministerio de los que Regresan de la Diáspora

Hiromi es de Japón y se convirtió en cristiana cuando era una estudiante internacional en Reino Unido. Al regresar a Japón, se dio cuenta de lo díficil que era ajustarse a la cultura de la iglesia japonesa y se sintió llamada a ayudar a nuevos cristianos a prepararse para la vida en Japón. En el 2018 Hiromi regresó a Reino Unido con OMF para trabajar con estudiantes japoneses ahí.

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