27 de enero, 2020

Los asombrosos planes de Dios

Mis padres sirvieron como misioneros en Tailandia por 17 maravillosos años, así que tenemos muchas historias geniales como familia.

Tenemos historias divertidas como lagartijas cayendo en los platos con sopa o cuando mi papá confundía las palabras del tailandés cuando estaba predicando.

Tenemos historias de aventura, como cuando nuestra camioneta quedó atascada en el lodo cuando íbamos camino a visitar a una de las tribus en la montaña…o cuando mi papá -como pudo- evitó que lo asaltaran mientras volvía a casa en su moto.

Y, por último, tenemos historias increíbles de cómo Dios se reveló al pueblo tailandés en nuestra comunidad para que ellos pudieran entregar sus vidas a Él.

TODO COMENZÓ CON UNA TORMENTA DE NIEVE

Pero hay una historia familiar muy particular de la cual me he aferrado últimamente. Es una historia que me ha traído una alegría especial durante mi soltería. Irónicamente, ¡es una historia de amor! Sucedió antes de que yo naciera, antes de que mis padres fueran a Tailandia.

Esta es la historia de cómo mi mamá, una estadounidense de un pequeño pueblo de New Jersey, conoció a mi papá, un griego que nació en Egipto y creció en Canadá.

Mi mamá era una estudiante de enfermería en New York en ese tiempo. Cuando su hermana pequeña se presentó en una obra en la secundaria, mi mamá decidió volar a casa en New Jersey para sorprenderla.

La mañana en que se fue al aeropuerto, comenzó a nevar.

Quizás la pésima condición de los caminos le debería haber alertado sobre lo que estaba ocurriendo, pero cuando llegó al aeropuerto, todos los vuelos se habían cancelado debido al mal clima.

La inesperada tormenta de nieve en abril dejó a mi mamá y a varios pasajeros en el aeropuerto por 3 días.
Aún, en medio de los inconvenientes y la desilusión que le debe haber causado, mi mamá tenía paz. Usó la oportunidad para conocer a otros pasajeros, para jugar con los niños que estaban aburridos, y para observar la gran tormenta afuera. Esa paz continuó incluso en el momento en que ella se dio cuenta que no iba a ser posible ir a casa. Mi mamá escribió todos los detalles de ese día en su libro de casamiento en 1975:

“Al día siguiente la tormenta continuó y mis vuelos fueron cancelados y no había forma de llegar a casa y poder ver a Sally. Pero estaba alegre, era la voluntad de Dios, y después conocí a este joven chico crespo en la ventanilla de los tickets… le dije ¡Hola!, y de alguna forma terminamos hablando de la tormenta de nieve y nos dimos cuenta que ambos habíamos estado en el aeropuerto desde el jueves y nunca nos habíamos topado. Comenzamos a caminar y hablar, y él me invitó a almorzar con él.

Inventé algo como excusa, no quería aceptar un almuerzo de parte de un desconocido. Pero luego me preguntó qué estaba leyendo.

Le dije: “El Camino, ¿lo has leído?

Él dijo: “Me di cuenta de la cruz… ¿eres cristiana?

Mis ojos se iluminaron: “Sí… ¿y tú?

Él dijo: “Sí, lo soy”

Y luego exclamé: “Bueno, almorzaré contigo entonces”.

Desde ese momento hasta que pude volver a casa, compartimos nuestra fe y nuestro crecimiento en el evangelio por más de 9 horas, caminamos entre un camino nevado hasta el parquímetro en donde debíamos despedirnos, hablamos sobre el casamiento entre cristianos y la idea de viajar a Grecia.

El sol salió y la nieve se detuvo. Luego llegó mi aventón y él rápidamente me dio su nombre, dirección, y número de teléfono en una hoja de cheque en blanco.

La despedida fue repentina después de haber tenido nueve horas de cercanía, una cercanía que se dio porque ambos conocíamos al Señor, éramos uno en Cristo Jesús. Cuando caminamos y hablamos parecía que nos conocíamos hace años.

Todo el camino hacia mi casa Steve estaba en mi mente, y así todos los días. No sabía si lo volvería a ver, pero todas las noches oraba por él. Y en 3 semanas y media le escribí 5 cartas. No sabía realmente lo que hacía, porque pensaba en quedarme soltera. Estaba preocupada de que un hombre pudiera interferir en mi relación con Dios, pero cuando estuve con Steve esas nueve horas mi fe creció.

Luego supe que la noche anterior en que Steve me conociera él había orado a Dios para que lo guiara a una mujer cristiana para tomarla como esposa. Cuando me vio en el aeropuerto usando mi cruz él pensó: “Ella sería una buena persona para ver si es realmente ella, porque generalmente las personas que usan una cruz no saben nada de Jesucristo.” Entonces me siguió y nos conocimos.

DIOS TIENE UN PLAN

Por un paro de correos en Canadá, mi papá recibió las 5 cartas el mismo día. Él la llamó de inmediato y le preguntó si la podía visitar en New York. Cuando ella dijo que sí, mi papá manejo desde Montreal a New York y pasaron un hermoso día juntos, él se le declaró y le pidió matrimonio, y ella dijo que sí.

Mis padres sirvieron como misioneros a través de OMF por 17 años en Tailandia donde tuvieron 4 hijos.

Celebraron su 43avo aniversario este año.

Alivio… eso es lo que siento cuando recuerdo esta historia.

¿Por qué?

Algunas veces, como soltera, hay una presión de buscar un esposo con mucha urgencia como si fuéramos a estudiar una carrera.

¿Te siente identificada? De la nada, familiares y amigos te recuerdan que debes atreverte a buscar a alguien. Y después comienza una arremetida de recomendaciones como:

– ¿Has intentado tener citas online?
– Deberías cambiar el grupo de mujeres por un estudio de biblia mixto.
– ¿Quieres que te busque a alguien?
– Deberías intentar tener citas rápidas.
– ¿Qué piensas de los matrimonios arreglados?

Honestamente, no me molestan estos comentarios o preguntas. Pero la frecuencia y la urgencia con que me la han hecho me hace sentir que mi soltería es un problema que se debe solucionar.

¿Te sientes familiarizado con el cansancio de estar buscando? Buscar una “alma gemela” de repente se transforma en un trabajo part-time que trae inseguridad cada vez que el esfuerzo no tiene resultados.

En el desánimo, tendemos a pensar “tengo que poner más de mi parte, necesito buscar con más ganas, tengo que verme más atractivo(a), tengo que bajar mis estándares, tengo que orar de una forma más sincera…”

Es una tormenta perfecta que satanás crea para llevarnos a:

– Depender de nosotros mismos
– Llenarnos de inseguridades
– Saca nuestro foco de buscar relaciones significativas (como la amistad y el discipulado)
– Distraernos del ministerio al cual Dios nos ha llamado.

Es la historia de amor de mis padres que Dios ha usado para llevarme nuevamente a su verdad y lejos de las mentiras del enemigo.

PODEMOS CONFIAR EN DIOS CON NUESTRAS VIDAS

Se que puedo confiar en Dios y sus planes: La probabilidad de que mis padres se conocieran era mínima. Dos individuos de diferentes países, conociéndose en una ciudad en la que ambos no pertenecían, viajando el mismo día, sorprendidos por una tormenta de nieve en primavera, y habiendo más de cien pasajeros en el aeropuerto, ¿mis padres se conocieron?

Todo esto solamente puedo atribuírselo a Dios, y es por eso que puedo confiar en Dios en mi estado civil.

Yo creo que Dios cuida de mi y que Él tiene un buen plan para mi vida (Jeremías 29:11).

He decidido entregar mi soltería a Dios. Si Él quiere cambiarlo, dejaré que organice todo. Se que por la experiencia de mis padres la distancia y el tiempo no es una barrera para Dios.

Mientras, me involucraré completamente con las relaciones y ministerios que están frente mío. Que alegría es pasar tiempo con la familia y amigos. Es un privilegio que Dios me use en su ministerio.

He experimentado una gran libertad al rendirle esta área de mi vida a Dios y de esa forma apreciar la soltería mientras confío en que Dios tiene planes para mi futuro. Si Dios tiene a alguien para mi vida, me siento tranquila al saber que ese hombre me encontrará buscando el llamado de Dios para mi vida antes que nada.

Harmony Niphakis

Harmony Niphakis vivió a temprana edad en Tailandia como una niña misionera de OMF. Entrego su vida a Dios a una temprana edad y ahora sirve como TCK Advocate en OMF (EE.UU.) donde encuentra una gran satisfacción en entrenar y cuidar niños misioneros de todas las edades. En su tiempo libre, Harmony disfruta pasar el tiempo con sus sobrinas, viendo películas, jugar con sus amigos y familiares, y cuidar de sus 6 gallinas.

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