Cuál es el plan de Dios para mi vida

¿Cuál es el plan de Dios para mi vida? Es una pregunta que me la he hecho en diferentes etapas de mi vida, generalmente después de haber pasado por una decepción o un cambio dramático que no esperaba. Para Jan Burton, Dios le respondería en formas que ella nunca se había imaginado. Mientras la entrevistaba, me sorprendí al ver cómo un paro de taxi la iba a impulsar a un viaje en donde trabajaría entre pacientes leprosos, niños, estudiantes, y jóvenes adultos en Tailandia, y luego como un importante apoyo en las misiones en EE.UU.

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Entrevista a Jan Burton por Galina Hitching

“Cuando niña nunca escuché el evangelio. Fuimos a la iglesia, pero como jóvenes solamente escuchábamos que debíamos vivir una buena vida, obedecer a nuestros padres, y no andar con chicos locos (¡o chicas!)”

Desde el principio el Señor sabía el camino que Jan iba a transitar, y Él comenzó a orquestar los eventos para llevarla hacia Él. Cuando Jan estaba en la secundaria su padre fue transferido a Chicago por su empresa. Y “sucedió” que el único lugar en que encontraron una casa fue en Wheaton.

“Dios sacó a nuestra familia de un pequeño pueblo en Vermont y nos trajo a Wheaton, Illinois. Fue cuando estábamos en medio-oeste que mis padres, mi hermana, y yo llegamos a conocer al Señor; mis padres lo conocieron en una cruzada de Billy Graham, mi hermana a través de Pioneer Girls, y yo a través del ministerio de Inter-Varsity”.

Luego, Jan ingresaría a Columbia Bible College en Carolina del Sur (ahora llamada Columbia International University). La trayectoria de su vida iba a tener un cambio drástico. Jan iba de vuelta a su casa para el verano y estaba tratando de tomar un taxi en la estación del tren. Lo que ella no se había dado cuenta es que estaba volviendo a casa mientras había un paro de taxi. Sin poder hacer nada, a la orilla de la calle con el equipaje, una mujer amable, Winnie, se acercó a ella y le ofreció llevarla a su casa.

Winnie era una misionera de OMF (antes llamado CIM, Misiones al Interior de China) y “sucedió” que justo iba a comenzar a trabajar en CIM con niños en Wheaton. Invitó a Jan a asistir a las reuniones de oración que se hacían en CIM durante el verano. Al volver a CBC, Jan comenzó a tener diferentes amigos asiáticos en el campus y comenzó a participar de las reuniones de oración de Student Missionary Fellowship.

“Dios estaba realmente trabajando en mi corazón, comenzando con un llamado a servirle en Asia. Así que, cuando comencé a pensar seriamente en las misiones, en lo primero que pensé fue en CIM. En realidad, nunca consideré otra organización. Me siento como en casa en CIM/OMF y su política y entrenamiento”.

Jan se dejó llevar por el énfasis que CIM/OMF ponía en la fe, financiamiento, y oración. En 1964 fue aceptada y se convirtió en un miembro de OMF.

“Solamente puedo asombrarme en cómo Dios diseña las experiencias como de “taxi-aventón” en nuestras vidas. El no poder encontrar un taxi fue la forma de conocer a Winnie y luego a CIM/OMF. Mi involucramiento en las misiones comenzó ese verano y continua hasta el día de hoy”.

Jan tenía 28 años cuando salió en su viaje hacia Tailandia. Cuando hablamos sobre Tailandia, ella compartió cuatro experiencias que fueron un cambio para su vida.

DESPERTANDO A LOS DIOSES

“Salimos al campo misionero en 1964, un viaje de un mes en barco en ese tiempo. Nuestro primer puerto fue Kobe, Japón. Mientras nuestro grupo estaba visitando un templo allí, me llamó la atención una madre con su pequeña hija, de aproximadamente unos tres años.

La madre hablaba con su hija; luego ambas aplaudían reiteradas veces. Hablaban y aplaudían. Hablaban y aplaudían. Le pregunté a una mujer que estaba cerca de mí si ella sabía lo que ellas estaban haciendo. Me explicó que la madre le estaba enseñando a la pequeña cómo “despertar a los dioses” para que pudieran escuchar sus oraciones.

No había llegado aun al campo misionero, pero esa experiencia ya había tocado mi corazón. Estaba yendo hacia algún lugar de Asia donde la gente le enseñaba a sus hijos a aplaudir para despertar a los dioses”.

QUIÉN ES JESÚS

Luego, cuando ella estaba en Tailandia, Jan se enfrentó con la realidad de que habían muchos que nunca habían escuchado el nombre de Jesús.

“Estaba en Tailandia, caminando por un sendero en un campo de arroz, cuando conocí a una mujer que estaba cargando unos baldes de agua con un palo sobre sus hombros.

En mi escaso conocimiento del idioma le pregunté: “¿Te puedo dar un libro sobre Jesús?” Ella respondió: “¿Jesús? ¿Quién es Jesús? Nunca había escuchado ese nombre antes”. Dios me había puesto en un lugar donde muchos no habían escuchado, ni siquiera una vez el nombre de nuestro Salvador. Me sentía tan humillada”.

La pasión de Jan por compartir el amor de Jesús continuó creciendo con cada experiencia que ella tenía.

SABÍA QUE ALGUIEN ME AMABA

“Rosa, una de mis misioneros superiores, y yo habiamos tenido visitas reiteradas en la casa de uno de los pacientes con lepra. A menudo visitabamos a los pacientes en sus casas y otras veces en la clínica, dándonos una oportunidad de conocerlos personalmente, respondiendo las preguntas que podrían tener, y compartirles las historias del evangelio una vez mas.

Rosa había estado hablando con esta anciana por un buen tiempo, contandole las historias de Jesús y de la fiesta de bodas que iba a acontecer en el cielo.

Mientras estabamos sentadas en el suelo con ella, nuestra amiga dijo, ‘sabía que había alguien que me amaba, pero no sabía su nombre’. Por dentro lloré”.

¡JESÚS YA VIENE!

“Después de haber estado en Tailandia por un tiempo, mis abilidades de comunicación estaban mejorando. Como anteriormente fui un profesora, uno de los ministerios que más disfrutaba era la oportunidad de poder trabajar con niños. Cuando ibamos a las aldeas, los niños corrían por el camino con lodo miesntras nos acercabamos con nuestro caballete e ilustraciones de franela. Los más dultos generalmente tenían a un pequeño en sus regasos. Un día un niño ‘comenzó a gritar ‘Phra yesū mā, phra yesū mā`, que significaba ‘¡Jesús ya viene, Jesús ya viene!’ Éramos dos jóvenes misioneras sin experiencia, pero para ese pequeño éramos Jesús. No estaba gritando ‘Miss Jan o Miss Rosa ya viene’, sino que ‘Jesús ya viene’. Eso habla de una experiencia de humillación. Éramos Jesús para esos niños. Lo que nosotros éramos era todo lo que ellos sabían de Él. Nuestro anhelo era ser buenos representantes de Jesús”.

EL DOLOR DE LA PARTIDA

“Pensé que al salir al extranjero iba a pasar el resto de mi vida en el campo misionero”.

Pero, tres meses después de su primera tarea de vuelta en casa, Jan sufrió un problema de salud severo. Después de cuatro años en Tailandia, ella debía volver a EE.UU por un trabajo que debía hacer, pero nunca volvió al Este. Dios tenía otros planes para ella.

“Los recursos médicos eran limitados durante esa época, y los tratamientos que necesitaba no se encontraban fuera de EE.UU”.

El Señor no hizo que Jan renunciara a la idea de volver al campo misionero, pero la lucha y el dolor de su derrota no disminuyó.

“En sentido figurado, me tomó años el desempacar mi equipaje. No podía participar en conferencia misioneras o escuchar a expositores misioneros sin llorar. Todos mis bienes terrenales y mi corazón estaban en Tailandia. ¿Habré malentendido la dirección de Dios en mi vida? ¿Por qué me había pasado esto a mi? ¿Aún Dios tiene un plan para mi?”

DIOS AÚN ESTABA TRABAJANDO

Jan volvió a enseñar y permaneció involucrada con OMF en EE.UU. Dado el tiempo, Dios comenzó a hablar a su corazón y mostrarle que Él no había cometido un error.

“Dios trabajó en mi corazón durante esos años de desconcierto. A su propio tiempo, me mostró que no me había quitado algo, sino que me había entregado un ¡regalo maravilloso! Me había dado un período de cuatro años en el campo misionero con buena salud, en donde el amor por el trabajo misionero creció, y muchas experiencias de vida que influenciarían por siempre mi entendimiento a través de la alegría y las lucha de las experiencias misioneras. Él me había dado una experiencia que cambio mi vida, y que necesitaba para el trabajo que Él había preparado para mi en el futuro. ¡Él no había terminado conmigo!”

Jan continuaría su carrera como profesora en EE.UU por 14 años mas antes de que Dios re direccionaría su camino una vez mas. A través de una serie de citas divinas, el Señor guio a Jan hacia un trabajo como editora en una editorial cristiana donde inicialmente trabajó en materiales para libro de textos; después comenzó a trabajar como una editora senior en Scripture Press Publications por 23 años, en donde los últimos 12 años trabajo bajo la supervisión de David C. Cook.

“Me impresiona ver cómo Dios usó toda mi experiencia y tiempo que tuve en el campo misionero al comenzar a escribir y editar material de educación cristiana.

No sabía en ese momento, pero mi tiempo en el extranjero pasó a ser solo una parte de mi viaje, no el viaje completo para mi. Fue un tiempo de aprendizaje y preparación para la siguiente parte de mi vida de trabajo.

Mi tiempo en el extranjero cambió radicalmente mi vida. Siempre ha sido mi deseo como creyente conocer más al Señor y hacerlo conocido. Pero ahora el foco de mi vida entera a sido “misiones”, en donde sea que Dios me ponga.

En cualquier ministerio en el que este involucrada, ya sea enseñando, escribiendo y editando, sirviendo en las misiones afuera, ayudando en las conferencias, siendo parte de grupos de oración, todo en mi vida se ha focalizado en extender el reino de Dios aquí y en el mundo entero”.

Jan ha trabajado como oradora voluntaria en OMF y ha liderado un grupo de oración en su hogar por mas de 19 años.

En cada etapa de su viaje, el Señor ha guiado a Jan, usando formas inesperadas.

“Mi deseo es que mientras Dios me de vida yo pueda conocerlo mas y hacerlo a Él conocido.

Salmos 78 me recuerda que, el Señor me ha conducido por la humildad de su corazón y me ha guiado por la destreza de sus manos. Nunca soñé en cómo mi vida se iba a desarrollar. De verdad Dios me ha guiado con la destreza de sus manos, y me a mostrado el camino paso a paso. Solamente me queda alabarlo por su fidelidad en guiarme con sus ojos. Cuan misericordioso y glorioso es el Señor al cual servimos.

Romanos 10:14 dice “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” ¿Cómo iba a llamar a Jesús esa querida mujer Thai si nunca antes había escuchado su nombre? ¿y cómo van a escucharlo ni nosotros no se lo decimos? Pero hay que hacerlo, Dios usa cualquier medio para usar nuestras vidas. Tú te puedes preguntar, ¿realmente importan las misiones? Eso debe ser lo que realmente importa para los seguidores de Jesucristo”.


Galina Hitching es una escritora, autora. Aprendió más por haber crecido en las misiones y por viajar como trabajadora sin fines de lucro que cuando obtuvo su título de Comunicación. Galina se tomó un descanso de su carrera al trabajar como voluntaria en Asia. Hoy, ella usa sus cuatro años de experiencia en marketing y comunicación para la Gran Comisión

 

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