5 maneras de recibir a estudiantes internacionales

Quizás haya algunos estudiantes internacionales en su curso. O tal vez ha visto grupos de estudiantes de Asia Oriental en su pueblo o ciudad. En 2019/20, había más de 500,000 estudiantes internacionales estudiantes tan solo en el Reino Unido.

Así es que, ¿cómo recibir a estos estudiantes internacionales en el nombre de Jesús?

Le pedimos a Ho, un trabajador de OMF que creció en su relación con Cristo siendo estudiante internacional, que nos contara cinco maneras con las que podemos recibir a estudiantes internacionales para que se sientan bienvenidos. Luego de 13 años de participación en OMF en distintas áreas en Japón, Ho ahora trabaja en el norte de Irlanda junto con su esposa Laura-Jane ayudando a los estudiantes internacionales a conocer a Jesús allí, mientras que sirve como Coordinador de Movilización de Ministerios para los Retornados de la Diáspora (DRM).

¿Cómo comenzar a conocer a los estudiantes internacionales?

Claro, en el Reino Unido, las personas pueden contactar a Friends International o a otras agencias que trabajan entre estudiantes internacionales. Ellos pueden brindar información acerca de estudiantes internacionales. Sin embargo, siempre es bueno comenzar con oración, pedir la guía de Dios al realizar usted sus actividades diarias.

Permítame que comparta una historia de una joven estudiante internacional japonesa que acababa de llegar a Inglaterra. Ella estaba teniendo dificultades encontrando un lugar en donde comprar un edredón para su nueva habitación y así dormir en su primera noche. Ya era tarde, el cielo oscurecía y comenzó a sentirse ansiosa.

Una persona local la vio y le preguntó si necesitaba ayuda. La señora resultó ser cristiana y pudo ayudarla a encontrar lo que necesitaba. Intercambiaron sus contactos. Un poco de tiempo después, la señora cristiana invitó a esta nueva estudiante a asistir a su iglesia y estudio bíblico. Después de varios meses estudiando en el Reino Unido, la estudiante volvió a Japón sintiendo gran interés en Dios y la Biblia. Ella nos ayudó mucho cuando necesitamos encontrar alojamiento en Japón al volver nosotros a servir en la ciudad que ahora nos resultaba totalmente nueva. Lo que la señora cristiana hizo en el Reino Unido no solo bendijo a la estudiante internacional, sino también a los misioneros que han ido a trabajar al país natal de ella.

1. Tenga un corazón abierto a recibir a otros y a la hospitalidad – recorra la milla extra

Cuando yo era estudiante internacional de doctorado en Japón, una familia japonesa cristiana local me invitaba a su casa a cenar más o menos una vez al mes. Nos pidieron que invitáramos a varios estudiantes, uno a la vez, y estrecharon las relaciones con varios de ellos. Los ayudamos a conocer a personas de Etiopía, Indonesia, China y Nigeria. Amablemente compartían su casa con nosotros (¡algo que nosotros no teníamos!), deliciosa comida, conversaciones entretenidas y espacio para conversar acerca del Señor, también. Siempre volvíamos a casa sintiéndonos revitalizados y alegres. Esta familia hizo que los internacionales se sintieran especiales al celebrar sus cumpleaños, bodas, o el nacimiento de sus bebés, y al mostrar cariño en momentos de tristeza o de pérdida. Después, cuando mi esposa y yo vivíamos en Japón, nos visitaron en el hospital cuando nació nuestro hijo mayor y prepararon alimentos muchas veces para nosotros en esas primeras semanas de nuestro bebé.

Mi esposa y yo abrimos nuestro hogar a estudiantes japoneses e internacionales en Japón. Además de invitar a personas o a grupos pequeños, teníamos una actividad de puertas abiertas los viernes por la noche en la que comíamos, platicábamos informalmente, y leíamos la Biblia. Para que se sintieran como en casa, les preparábamos la comida, les dábamos un lugar dónde sentarse, conversar y relajarse. Nuestra sala generalmente estaba llena de pláticas y risa. A veces la conversación duraba hasta tarde y alguien perdía el último autobús o tren a casa. Pero, en esas oportunidades, cuando les dábamos un aventón a casa, platicábamos más profundamente, nos enterábamos de dónde vivían y les mostrábamos cariño al ocuparnos de ellos y de su seguridad. Dios a menudo nos abrió más conversaciones a lo largo del camino.

Cuando los cristianos recorren la milla extra, viven las palabras de Dios que le enseñan a su pueblo, “No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque esos son los sacrificios que agradan a Dios”. (Hebreos 13:16).

2. Sea genuino e interésese por su vida y cultura

Una vez les dimos a nuestros invitados estudiantes una hoja de papel en blanco para que se dibujaran a sí mismos, describiéndose (lugar de nacimiento, hogar, comida, cultura). Fue divertido ver cómo cada uno se presentó con su dibujo. Todos hicieron preguntas a los demás para saber más. Sacamos un mapamundi para que todos pudieran indicar en dónde quedaba su casa y nos contaran más de su lugar de origen.

Cuando se sentían cómodos visitando nuestra casa y disfrutando de la amistad, les dábamos la oportunidad de cocinar algún platillo de su país para que todos probáramos y disfrutáramos. Se sentían felices de compartir lo que deseaban que otros conocieran de su comida y cultura y a nosotros nos daban la chance de conocerlos más como personas. Creaba una atmósfera cómoda en donde las personas podían disfrutar unos de los otros en amistad, compartían la vida a más profundidad entre sí y llegaban a conocerse como personas reales.

3. Procure ser un amigo digno de confianza  para toda la vida, aun cuando sigan con sus vidas o regresen a casa

Un amigo nuestro dijo una vez, “¿Seguirán siendo mis amigos aunque no me haga cristiano?”.

Cuando tratamos a las personas como personas, no como proyectos, es más probable que su puerta permanezca abierta para una amistad verdadera y con confianza. Como seguidores de Jesús por supuesto que deseamos ver que nuestros amigos conozcan y sigan a Jesucristo. Es el mejor obsequio para ellos el volver a su país natal con Jesús, por su propia salvación, para que puedan compartir Su bendición con su familia extendida, amigos, sociedad, país y más allá. Sin embargo, ya sea que sigan a Jesucristo o no, los estudiantes aprecian mantenerse en contacto con sus amigos en el extranjero. No es nuestra tarea juzgarlos ni presionarlos, sino seguir mostrándoles amor. La respuesta de una persona a Jesús, esa que vemos en este momento, con frecuencia es solo una parte de su viaje completo y Dios podría obrar de otras maneras para guiarlos a conocerlo. Aunque no vuelvan a casa conociendo a Jesús, su experiencia de amistad con un cristiano muy probablemente cambiará la forma en la que piensan de los cristianos en su país natal y quizás haga que sea más fácil para ellos buscar a Dios más adelante.

En nuestra era digital es fácil mantenerse en comunicación con las personas por correo electrónico, redes sociales o, claro, por Zoom. Crear una pequeña lista de correo o un grupo de WhatsApp/Signal puede ayudar a que las amistades perduren. Tal vez hasta pueda ir a visitarlos a su país natal. Usualmente, los estudiantes que vuelven a casa están más contentos de tener la chance de compartir a su familia y país con amigos de otros lugares. Esas visitas son mucho más emocionantes que un turismo frío, porque acá también hay una relación real para disfrutar.

Allá en la década de 1980, el pastor de una iglesia local dio la bienvenida a estudiantes internacionales a su hogar e iglesia. Su relación creció en respeto y confianza. Al graduarse, el estudiante volvió a su país natal y se convirtió en médico y trabajaba en un hospital, se casó y tuvo hijos. Cuando sus hijos crecieron, una fue a estudiar al mismo país y universidad a donde había asistido su padre. Su papá la llevó a la misma iglesia local y adoró en esa iglesia mientras era estudiante. La bendición de esa amistad cristiana fue heredada a la segunda generación y permanece como un tesoro familiar, además de que continúa la bendición para esa iglesia local.

4. Deje que sepan que a usted le importan, y ore por ellos y su familia en casa

Cuando yo era estudiante internacional, apenas a un de haber arribado, mi madre falleció. Aunque no pude estar en su funeral, viajé a casa en Camboya poco después. Yo me sentía muy triste y estaba en estado de shock, pero fue un gran consuelo para mí que un hombre cristiano se levantó muy temprano en la mañana para abordar el tren conmigo rumbo al aeropuerto. También llegó por mí cuando volví. Hizo por mí lo que un padre o un tío amoroso haría y me ayudó mucho saber que no estaba solo.

Una estudiante internacional cristiana recientemente comentó lo agradecida que estaba de haber recibido un mensaje de texto de una amiga, quien solía darle alojamiento, para dejarle saber que estaban orando por ella. Además dijo que valoraba mucho que le recordaran que alguien oraba por ella. Esa misma estudiante recomendó sostener una vídeo llamada ocasional para orar juntas, porque muchos estudiantes internacionales enfrentan un shock cultural inverso cuando vuelven a casa. Puede ser verdaderamente alentador para ellos en el proceso de reubicarse el contar con este tipo de cuidado y apoyo de parte de sus amigos en el país anfitrión. Necesitarán ayuda entablando conexiones y ajustándose a una buena iglesia o comunidad cristiana de vuelta en su país natal.

Para quienes llegaron a conocer a Jesús mientras estaban en el extranjero, este tipo de vínculo puede ser como un salvavidas. Nunca sabemos a qué dificultades se enfrentan, ya sea tentación, presión de su familia o desafíos al adaptarse a la vida de vuelta en casa y una plática oportuna o una llamada pueden hacer toda la diferencia. Con quienes no conocen a Jesús, el cuidado posterior que se exprese les permitirá compartir con usted cuando les ocurran cosas difíciles a ellos o su familia. Su cuidado continuo permanecerá como una expresión del amor de Cristo y Dios es quien seguirá obrando en sus vidas luego de que se han ido.

5. Comparta su propia vida e historia con ellos – preséntelos a su familia y amigos, quienes podrían ampliar su círculo y así experimentar modelos a imitar y testimonios cristianos

Un pastor en Asia Oriental una vez nos dijo que una gran parte de servir a estudiantes es abrir su vida y hogar para ellos. ‘Asegúrese’, dijo él, ‘de permitirles ver cómo es un hogar cristiano –su matrimonio, paternidad, cómo resuelven sus dificultades.’ Para los estudiantes internacionales que no crecieron en hogares cristianos, ofrecer un ejemplo familiar cristiano es realmente útil.

Algunos estudiantes tienen dificultades en sus relaciones con sus padres o no han tenido una figura paterna en casa. Ver cómo los cristianos llevan la paternidad –particularmente los papás– al relacionarse con sus hijos los puede ayudar a querer saber más acerca del amor de Dios. Claro, ninguna familia es perfecta y debemos ser honestos y reales al respecto de nuestras luchas también. Pero al compartir nuestra vida e historia y la forma en la que la gracia de Dios nos está transformando, podemos ayudarlos a ver el evangelio de Jesús en acción.

Por favor, recuerde que las personas disfrutan mucho de escuchar de historias reales de vida. Muchos internacionales disfrutan de interactuar con las generaciones mayores y sienten mucho respeto por la gente mayor. Conocer a los abuelos y a parientes o amigos mayores los puede ayudar a sentirse más en casa, pues extrañan a las personas de todas las generaciones de su hogar.

Al crear oportunidades naturales para que los internacionales conozcan a tantos cristianos como sea posible de todas las edades, culturas y condición social, podrán escuchar historias de la gracia de Dios que transforma vidas. Verán a Jesús en una variedad de personas y tendrán un sentido de comunidad cristiana, en lugar de depender de una o dos relaciones. Cuando se conviertan en seguidores de Jesús, tendrán ideas reales acerca de la vida y hogar cristiano y de ejemplos a seguir y aprenderán de una gran variedad de personalidades.

Espero que lo que compartí lo anime a orar más intencionalmente acerca de los estudiantes internacionales que viven en su área local, así como que lo ayude a actuar apropiadamente en su contexto, según la guía del Espíritu Santo.

Pasos siguientes

  1. Averigüe quiénes son los estudiantes internacionales en su área, de cuáles países provienen. Esto puede hacerlo sencillamente al prestar atención al realizar sus actividades diarias –como con la historia de la estudiante japonesa que quería comprar un edredón.
  2. Averigüe qué hacen las iglesias locales, los cristianos y los grupos cristianos en su área para alcanzar a los estudiantes internacionales. Ofrezca ser voluntario.
  3. Conviértase en el amigo personal de un estudiante internacional (o varios) y sea hospitalario y ofrézcales ayuda práctica. No tenga miedo de preguntarles.
  4. Colabore con los trabajadores locales que sirven a estudiantes internacionales al ser voluntario con el equipo de OMF Ministerio para los Retornados de la Diáspora (DRM) u organizaciones como Friends International en el Reino Unido.
  5. Ore e invite a otros a orar con usted. El equipo del DRM en OMF tiene una publicación diaria de oración en la aplicación PrayerMate que le ayudará y puede mostrarle más maneras de orar a profundidad según se requiera.

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