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10 Razones para no ser (y para sí ser) un misionero

No es difícil encontrar razones para alejarse de una vida como misionero en el extranjero. Las misiones interculturales pueden ser incómodas, arriesgadas y llenas de factores desconocidos.  En sus 19 años de ministerio, Rodney Pennington, Vicepresidente de Movilización para OMF (EUA) y quien fue misionero en Tailandia, ha escuchado a muchas personas explicar porqué las misiones no son para ellos. Mientras que algunas de esas excusas pueden sonar convincentes, hay otra perspectiva a considerar.

A continuación, Rodney ha descrito las 10 razones por las que las personas no optan por una vida misionera y 10 razones por las que el trabajo intercultural de las misiones es una opción que usted definitivamente sí tiene que considerar.

1. Aprender a vivir en una cultura nueva

Porqué no debe ser un misionero:

A menudo es mucho más fácil vivir en la cultura en la que nacimos, y cambiar de cultura es, probablemente, muy difícil e innecesario. Piénselo—si Dios quisiera que viviéramos en otro país, con una cultura diferente, ¿por qué no solo nacer allí?

Porqué sí debe ser un misionero:

Es cierto que vivir en una cultura nueva puede ser increíblemente estresante. Sin embargo, también es enriquecedor experimentar las alegrías del trabajo intercultural y llegar a ver la diversidad que Dios creó en la humanidad. A lo largo de las Escrituras verá a Dios enviando a sus mensajeros de la verdad a culturas nuevas (Abraham, José, Daniel, Pedro, Pablo). Nunca fue fácil, pero Dios siempre deseó alcanzar a las naciones a través de sus hijos (Salmos 67).

2. Aprender un idioma nuevo

Porqué no debe ser un misionero:

Aprender un nuevo idioma puede ser muy difícil, estresante, lento, etc. ¿Realmente vale la pena? Es mucho más fácil quedarse donde estamos y no enfrentar los desafíos de aprender el idioma de otra persona.

Porqué sí debe ser un misionero:

El tiempo, la energía y el estrés que conlleva aprender un nuevo idioma pueden ser bastante agotadores. Sin embargo, es un regalo probado por el tiempo para aquellos que estén dispuestos a asumir tal tarea. Aprender un nuevo idioma te permite construir relaciones profundas con las personas mientras comunicas la verdad de Dios en palabras que ellos entienden. Piénselo: nos encanta escuchar la palabra de Dios en nuestro idioma, ¿no? ¿Por qué sería diferente para los demás?

3. Renunciar a las comodidades

Porqué no debe ser un misionero:

¿Por qué abandonar la comodidad? Poder ver nuestros programas deportivos favoritos y de TV, ir al cine y comer nuestra comida favorita, navegar el internet, comprar en nuestras tiendas favoritas, etc. ¿Valdrá la pena el sacrificio? Ahora, hay lugares allá afuera que tienen las mismas comodidades que nosotros tenemos en nuestro patio trasero, pero nunca es exactamente igual.

Porqué sí debe ser un misionero:

En gran parte del mundo el verdadero dios de nuestra vida puede estar en nuestra comodidad—en cosas como los deportes, la TV, navegar el internet o los juguetes nuevos. Las comodidades no son necesariamente algo malo. Sin embargo, cuando reemplazan la alegría, emoción, el tiempo y el sacrificio que tenemos por Dios, se convierten en el verdadero dios de nuestra vida.

Jesús mismo no vivió en lo que la mayoría denominaríamos una “zona de comodidad” (Is. 53; Lc. 9:58), ni tampoco sus discípulos ni la iglesia primitiva. Aprendieron una gran lección de confiar en Dios al encontrar la verdadera comodidad, amor y propósito (Fil. 2:1-4).

4. Vivir del apoyo

Porqué no debe ser un misionero:

Tener estabilidad laboral no es algo seguro sin importar en dónde vivamos hoy, pero tener que confiar en que las personas enviarán el apoyo mensual para que nuestra familia tenga lo suficiente… ¡es una locura! Quedarse en casa asegura que si algo falla, siempre tendré oportunidades de generar el sustento. Eso es simplemente ser responsable. ¿Querría Dios que la gente dependa de un cheque incierto?

Porqué sí debe ser un misionero:

Muchos cristianos dirían que quieren servir a Dios, pero recaudar apoyo… no gracias. La verdad es que recaudar apoyo es difícil y no se hace más fácil con el tiempo. Pero hay algo verdaderamente especial en aprender a poner absolutamente toda su confianza en Dios por sus necesidades diarias y en ver cómo él provee.

Sin mencionar que recaudar apoyo financiero para el trabajo ministerial tiene un fundamento bíblico. El apóstol Pablo no tenía ningún problema en pedirle a la iglesia que financiara su trabajo, al confiar él en Dios para suplir sus necesidades diarias (Ro. 15:24; 2 Co. 8:1-5; Gá. 6:10).

5. Suplir las necesidades de su comunidad

Porqué no debe ser un misionero:

Si enviamos a personas en una misión costará mucho dinero que podría usarse mejor en nuestro propio patrio trasero. ¿Cuántas de nuestras iglesias necesitan edificios más grandes para dar cabida al crecimiento? ¿O qué tal invertir en nuestra propia ciudad y ayudar a los pobres o extendernos a los marginados? Nuestras necesidades locales pesan más que los beneficios de enviar misioneros al extranjero.

Porqué sí debe ser un misionero:

Sí, hay muchas necesidades en nuestros propios patrios traseros que no están siendo atendidas. Los cristianos harían bien en ocuparse de ellas. Sin embargo, ¿serán nuestras necesidades mayores que las de los que viven en el extranjero? ¿Cuándo nos enseñó Cristo a enfocarnos en nuestras necesidades, deseos, anhelos o en algo que no fuera primero la voluntad de Dios?

De los US$700 mil millones dados a causas cristianas en el mundo cada año, 96.8 por ciento va para la iglesia local, 2.9 por ciento es usado para misiones nacionales en la misma nación y 0.3 por ciento se usa para ir a las personas no evangelizadas y no cristianas. Todavía menos (0.06 por ciento) va a los no alcanzados.1 Necesitamos hacerle frente a ese desbalance y reconocer que Dios quiere que AMBOS, nuestra comunidad local y la global, escuchen el evangelio.

6. Familia y amigos

Porqué no debe ser un misionero:

¿Por qué habría alguien de querer despedirse de su familia y amigos? Hay pocas cosas mejores en este mundo que tener una estupenda familia y confiar en los amigos de toda la vida. Dios no querría que nadie deje eso atrás, ¿o sí?

Porqué sí debe ser un misionero:

¿Qué mayor causa para celebración que las vidas radicalmente cambiadas por el Espíritu Santo y vividas fielmente sin importar a dónde lleven? Dejar a nuestra familia y amigos o entregar a nuestros hijos a la voluntad de Dios no es fácil y nunca lo será. No obstante, Dios es grande y promete bendecirnos en los sacrificios que ofrecemos ante su trono. Confíe en la voluntad de Dios y solo en ello.

7. Tiempo

Porqué no debe ser un misionero:

Con todo el tiempo que toma mantenerse al día con el trabajo, pagar nuestros gastos actuales (educación, casa, carro, etc.), ahorrar para la jubilación, cuidar de nuestra familia y amigos, enseñar en la escuela bíblica y todas las demás cosas que dirigen nuestra vida, simplemente no queda más tiempo.

Porqué sí debe ser un misionero:

Imagine estar en la iglesia y de repente escuchar la voz de Dios decir, “¿A quién enviaré y quién ira por nosotros?” ¿Entonces, qué? ¿Se quedan todos sentados en silencio, pensando que no tienen tiempo? Tal vez algunos comiencen a ofrecer como voluntario a ese “radical” de la congregación porque él o ella no “encaja bien”. Tal vez la gente diga, “Señor, primero déjame ir a ____________” (Mt. 8:21) o descubran que no pueden entregar sus posesiones (Mt. 19:21-22).

Nuestro tiempo en la tierra es limitado. ¿Qué tan extraordinario es para los que dicen, “Heme aquí, envíame a mí” y luego salen e invierten su tiempo como si realmente le perteneciera a Dios?

8. ¿Acaso hoy se siguen necesitando los misioneros?

Porqué no debe ser un misionero:

El mundo seguramente ya escuchó del evangelio a estas alturas. El evangelio está en todos lados, cuando vemos TV, escuchamos la radio o hasta cuando conducimos al trabajo y pasamos frente a varias iglesias. Las personas pueden escuchar de Jesús de predicadores en la calle, de organizaciones de alcance cristiano por toda la ciudad y de las reuniones en grupos pequeños durante la semana. Vemos a Dios en todos lados. Debe ser igual en todo el mundo.

Porqué sí debe ser un misionero:

Los grupos étnicos no alcanzados, que son poblaciones con menos de 2 por ciento de testimonio cristiano evangélico, conforman 42.2 por ciento de la población mundial (3.11 mil millones de personas).1 Muchos olvidamos que hubo un tiempo en el que nuestros propios países y pueblos estaban sin la verdad de Cristo. Estamos muy acostumbrados a la bendición de tener el evangelio en abundancia y disponible a nosotros en la TV, radio y reuniones semanales en la iglesia. Pero esta realidad no existe para miles de millones en el mundo.

El apóstol Pablo una vez hizo preguntas muy importantes de cómo debe continuar cuestionándose la iglesia y respondiéndose hoy, “¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?” (Ro. 10:14-15).

9. Vivir con riesgos, pruebas y persecusión

Porqué no debe ser un misionero:

El mundo está lleno de peligros y no es una característica de la fe cristiana. Dios no querría que sus seguidores dejen tanto y asuman riesgos que podrían incluir una extraña enfermedad de la jungla, ser arrestados o hasta perder la vida. Lo siento, pero así no es como obra Dios.

Porqué sí debe ser un misionero:

El riesgo es parte de la vida de todos. Para el cristiano, el riesgo, las pruebas y la persecución deben ser cosas que anticipen de vez en cuando. La Biblia nos dice que las personas nos insultarán y que la persecución vendrá (Mt. 5:11, 24:9) y que el costo del discipulado es alto (Lc. 9:23-26). Sin embargo, la Biblia también promete que los hijos de Dios serán cuidados y que él tiene un plan grande para todos los que siguen sus caminos (Jer. 29:11; Mt. 11:28-29; Fil. 4:19).

10. Mateo 28:18-20

Porqué no debe ser un misionero:

Esto siempre ha sido usado como razón para las misiones y es una forma de pensar anticuada y agotada de unos pocos radicales. Está bien, tal vez sí hay algunos lugares en donde se requiera de misioneros por causa de los huérfanos, viudas y disturbios sociales, pero eso es para esos pocos misioneros y, ciertamente, no para todos. No todos los cristianos son llamados a ser misioneros.

Porqué sí debe ser un misionero:

Si el mandamiento final de aquel a quien los cristianos llaman Señor y Salvador del mundo era “ir y hacer discípulos a todas las naciones”, ¿no piensa que debería ser una alta prioridad en la iglesia?

Es verdad que no todos van a servir en tierras extranjeras, pero todos son llamados a ser parte de la Gran Comisión: “Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: ‘Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.’” (Mt. 28:18-20)

1 Estadísticas tomadas de thetravelingteam.org/stats.

Rodney Pennington


Rodney ha estado con OMF durante 11 años sirviendo tanto en Tailandia como en EUA. En la actualidad, Rodney sirve como Vicepresidente de Movilización con el equipo de país de OMF (EUA). Él disfruta del tiempo con familia y amigos, la lectura, pesca, enseñanza y predicación y de movilizar a la siguiente generación de misioneros para alcanzar a los pueblos no alcanzados de Asia Oriental.

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